viernes, 27 de noviembre de 2009

Cuento de Navidad


Disfrutemos de una historia mágica...




jueves, 26 de noviembre de 2009

Un espacio ideal

Cómo deben ser los espacios en bibliotecas para niños o sectores infantiles

Espacio físico:
  • Que se ajuste a las necesidades de los niños
  • Que las dimensiones del espacio estén relacionadas con la cantidad de lectores
Ambientacíon:
  • Lugar agradable, acogedor, limpio y cómodo
  • Los elementos para ambientar un sector infantil, deben estar acordes a sus necesidades.
  • Además de los trabajos realizados por los niños, otros elementos que contribuyen a darle calidez al espacio son: almohadones, alfombras, plantas, murales, pinturas, esculturas y móviles.
Mobiliario:
  • Estanterías: de madera o de hierro, "abiertas" para facilitar al niño la búsqueda del material.
  • Mesas: cuadradas o redondas (similares a las de jardín de infantes), con cubiertas lisas y fáciles de limpiar, de dos tamaños.
  • Sillas: también de dos tamaños, para niños preescolares y escolares.
  • Carrito móvil de devolución, para transportar libros: de madera o de hierro fácil de manejar
  • Cartelera: donde pueda ubicarse material informativo y trabajos realizados por los niños.
  • Alfombra: de tela, estéticamente agradable, cómoda, de colores y lavables.
  • Almohadones: se ubicarán en un espacio (rincón) para que los niños consulten los libros y realicen juegos tranquilos y cómodos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

¿Me leés otra vez?

Otro spot publicitario de promoción de la lectura...


¿Qué libros seleccionar para cada etapa?


Desde los dos hasta los cinco años, los chicos inician su contacto con el objeto libro, por eso es fundamental que lo hagan en un entorno de afecto y de goce por la palabra (oral o escrita). Se sugieren los libros informativos y con juegos que estimulan su curiosidad por el mundo y favorecen la adquisición de vocabulario. Disfrutan de los cuentos centrados en un personaje fácil de reconocer y con el cual puedan identificarse (chicos, animales); los textos con ritmo y rima (canciones, poemas, disparates, trabalenguas, nanas); las historietas cómicas y, muy especialmente, las ilustraciones coloridas. El lenguaje debe ser sencillo pero poético.

De los seis a los ocho años aparecen los porqués y las preguntas insólitas. Experimentan terrores personales que deben ser atendidos por los adultos. Ya han desarrollado el concepto básico de la narración y disfrutan de todo tipo de relatos. Se sienten atraídos por los cuentos de animales, de princesas y hadas, las historias familiares y las fantásticas.

A partir de los nueve y hasta los doce, los chicos afirman su independencia y disfrutan participando en juegos de equipo.Les encanta las novelas de amor, ciencia ficción, las aventuras de pandillas, las historias de detectives y fantasmas. Se sienten atraídos por las figuras de los héroes. A esta edad pueden conjugar la realidad y la fantasía en partes iguales.

La adolescencia es una etapa de crisis, rebeldías y transformaciones, pero también es la edad signada por los descubrimientos y una sensibilidad en expansión. Una conducción adecuada y una propuesta amplia que le permita explorar diferentes tipos de géneros y temáticas resultan decisivas para la formación de un lector autónomo, libre, competente y que experimente el placer de la lectura.

Fuente: "¿Cómo acercar a los chicos a la biblioteca?: guía para bibliotecarios". Buenos Aires: Alfaguara; Santillana, 2001.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Consejos para hacer de la lectura un hábito en los niños y jóvenes

Hoy más que nunca, la lectura corre el riesgo de ser vista por los niños como una imposición más de los padres, maestros, profesores y bibliotecarios. Y para evitar esto, aconsejamos:

  • No obligar a leer.

Como toda actividad, la lectura requiere constancia para convertirse en hábito. Nunca se debe obligar a leer, pero sí se puede (y debe) convertir en un hecho cotidiano. La clave radica en que llegue a formar parte del tiempo de ocio, como ver la televisión o jugar. En edades muy tempranas, serán el padre y la madre los que directamente realicen esta función. Con el tiempo, el espacio dedicado a la lectura se ampliará, y serán los propios niños quienes decidan cuánto, cuándo y dónde van a leer. De ahí, la importancia de involucrar a los padres en la promoción. En ellos, se debe crear este hábito que conduce a mejorar sus relaciones comunicativas con el hijo y a alegrarle su niñez al tiempo que lo instruye.

  • Colocar los libros en forma accesible.

Aunque no se trata de juguetes, los libros, tanto los propios como los ajenos, deben estar accesibles. Es necesario quitarles ese estatus de objeto importante y que sólo adornan los libreros. Es más, se han de potenciar las bibliotecas propias desde que nacen, porque un libro, después de leerse, traspasa el umbral de lo meramente material. Por ello, aunque están en la biblioteca; que es su lugar, hay que desarrollar una política para su difusión.

  • Visitar las librerías.

Las ferias o exposiciones pueden convertirse en un entretenimiento que acerque la literatura a los hijos. La idea de verse rodeado de tantas posibilidades familiariza al niño con este tipo de comercio y le añade atractivo. Además, si se le da una cantidad de dinero con el objeto de elegir el título que le guste, comenzará a desarrollar criterios de compra y aprenderá a distinguir qué obra merece la pena adquirir.

  • Desarrollar un hábito diario de lectura.

Leer todas las noches un cuento a los más pequeños se convertirá con el tiempo en un hábito de lectura diaria.

  • Resolver las dudas.

Se deben buscar juntos en el diccionario los términos que no se entiendan. Con ello, se inculca la buena práctica de ampliar el vocabulario.

  • No prohibir la lectura de determinados libros.

Es necesario prestar mucha atención en la edad crítica de la adolescencia, porque grandes lectores infantiles se pierden en esa etapa. En ese sentido, la libertad de elección es determinante. Nunca se deben prohibir títulos. En lugar de ello, es importante explicar por qué no se va a entender lo que se lee, y cuál es el motivo por el que no debe perderse el tiempo. De esta forma, se logrará despertar su espíritu crítico.

  • Ser socio de alguna biblioteca.

Una práctica fácil de realizar es hacerse acompañar por los hijos desde muy pequeños cuando se visita la biblioteca.

  • Buscar una adaptación a los gustos.

Todo es susceptible de convertirse en una excusa para acercar a la lectura: un tema de actualidad, efemérides de personas o hechos que les llamen la atención o una película que los entusiasme: son ocasiones excelentes para suscitar la pasión por los libros.

  • Compartir la lectura.

Cuando los niños crecen, se les pueden ofrecer libros que lean los padres. La lectura será un tema atractivo de conversación entre padres e hijos.

Si tú lees, ellos leen...

Spot publicitario "Plan de Fomento a la Lectura" de Ministerio de Cultura de España, nos muestra como las buenas acciones se predican con el ejemplo...


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